¿Quieres que tus hijos sean buenas personas? Hay que predicar con el ejemplo. No dudamos que seas una buena persona; sonríes a tus vecinos, envías a tus amigos mensajes llenos de corazones y animas a tus compañeros de trabajo. ¿Pero cuántas de esas buenas acciones ven tus hijos?

Hacer el bien a puerta cerrada, sin que nadie más se entere, habla bien de tu humildad. Pero esta puerta debe abrirse de vez en cuando para mostrar buenos ejemplos de comportamiento a los más pequeños. Este artículo quiere convertirse en el experto de Cerrajeros Hospitalet que abra esa puerta.

A medida que vayas practicando buenas acciones delante de tus hijos, ellos empezarán a notar e incluso a imitar tus acciones. Cuantas más buenas acciones practiques delante de tus hijos, más rápido empezarán a imitar esos mismos comportamientos.

He aquí cómo poner en marcha el proceso y ayudarte a modelar la bondad en tus hijos con tu propio ejemplo.

7 formas sencillas de dar un buen ejemplo a tus hijos

Enviar una tarjeta a un amigo que necesite apoyo

Apoyar a un amigo en un momento difícil es la base de la amistad. Ayuda a tu hijo a aprender a hacerlo eligiendo juntos una tarjeta y pidiéndole que firme con su nombre.

Hacer el bien en la fila para pagar

Es un hecho que a nadie le gusta esperar para pagar, especialmente con un pequeño que reclama atención y quizás alguna golosina.

La próxima vez que vayas al supermercado en hora punta, coge alguna golosina extra, págala y ofrécela a quien esté detrás de ti en la cola.

La emocionante sorpresa puede ayudar a tus hijos a olvidarse de su propia impaciencia, y tu generosidad será un buen recordatorio para tus hijos de que deben pensar en los demás incluso cuando están ocupados.

Sujeta la puerta

Sabemos que tienes prisa. Pero detenerse a sujetar la puerta a quien está unos pasos por detrás de ti puede ayudar a tus hijos a aprender a poner a los demás por delante de sí mismos.

Deja que alguien se adelante a ti

Poner las necesidades de un desconocido por delante de las tuyas en el aparcamiento demuestra desinterés y puede recordarte que debes hacer una pausa de vez en cuando.

Intenta narrar el momento en voz alta – «por favor, ve delante»- para asegurarte de que se registra en los oídos de los pequeños.

Saluda a los empleados cuando entres en una tienda

Tratar a todo el mundo afablemente ayuda a tus hijos a comprender la igualdad. Además, es de buena educación.

Hacer un cumplido genuino a alguien

Tomarse el tiempo de notar una habilidad y señalarla puede animar a los niños a hacer lo mismo. Y cuando vean cómo valoras los esfuerzos de los demás, puede que ellos también valoren un poco más tus propios esfuerzos.

Muestra interés por el día de otra persona

La verdadera amabilidad significa ver a los demás por lo que son. Cuando tus hijos te cuenten sus últimas aventuras, establece contacto visual, haz algunas preguntas oportunas y escucha de verdad.

Lo mismo ocurre cuando te encuentres a alguien en la calle o en la cafetería. De este modo, les enseñas a tus hijos a establecer contactos significativos y a mejorar sus propias relaciones.